domingo 3 de abril de 2011

Cosas que no entiendo porque aún no suceden en el Perú

No sé si Castañeda hará magia o si PPK se dejará agarrar los vohues de nuevo, o tal vez Toledo seguirá con lo del voto seguro. No lo sé. Harán cualquier cosa para pelearse por un mejor lugar en las encuestas. Pero todo esto es algo basado en probabilidades nada más. numeritos más para el domingo 10. Cositas más y cositas menos para ponerse interesantes.

Pero una cosa es inexorable desde hoy por la mañana: Ollanta está en segunda vuelta, duela a quien le duela.

Así se puso mi perro cuando se enteró de esto:



Retrospectivo es que estemos casi en la misma situación de hace 5 años. Aquella vez evitamos que Ollanta llegue al sillón presidencial conjurando con más de la mitad del país en la ballenística panza de Alan García. El día de hoy, con una oposición a Ollanta mal articulada y nada concertadora, quizás no tengamos la misma suerte que aquella vez (si es que podemos llamarla suerte).

Ollanta primero en las encuestas es una foto de la realidad nacional que parece no haber cambiado en 5 años. Puedes elegir aceptarlo, o negarte y renegar al respecto.

La política tal vez se trata de cómo la gente cree que debería ser un país, y cuando se choca con un Ollanta o un PPK fuera de su esquema, lejos de su marco sobre lo que debería ser y no sobre lo que es, chilla y jode, cuando estos no hacen más que ser representativos respecto a quienes o cuanto defienden.

Lo gracioso es que suele ser una constante en la vida: que tu mamá opina de cómo debería ser tu enamorada, lo que tu enamorada dice sobre cómo debería ser tú como enamorado, lo que la iglesia dice sobre cómo debería ser el comportamiento del hombre y bueno, lo que tú decidas sobre cómo debería ser un político en el país. Bueno, honrado, sencillo, leal, patriota y un montón de etcéteras todas distintas como cada persona. Es recontra relativo.

Pero pongámonos sinceros. ¿Cómo se espera emitir un juicio de cómo debe ser algo sin siquiera aceptar como es realmente?

Con tantos afanes desiderativos, la pregunta más bien sería ¿cuántas veces más te chocas con un Ollanta en tu vida y lo desprecias por lo que es, en lugar de aceptarlo desde un “wow, realmente hay algo detrás de esto” o “que me quiere decir esto sobre mi país”?

Y dale el permiso a tu cabecita de no limitarla a pensar que hay gente “inculta” o “resentida” en tu país. Pues si la hay, no se trata de seguir emitiendo juicios, sino de lo que se puede hacer al respecto sin pisotear a nadie.

Quizás, una vez más, Ollanta en una segunda vuelta cinco años después, se presenta como una chance para poder encarar nuestro presente: hay un gran porcentaje de gente en nuestro país que aún adolece de un sistema que dice crecer cada año, pero que para ellos es aún indiferente. Ollanta en segunda vuelta evidencia la necesidad de un aparato de retroalimentación estatal, clave para ver si se va por buen camino. Quizás a partir de ahí, no necesitemos de un Ollanta en segunda vuelta para saber que la estamos cagando.

Vale mencionar. Es bueno reconocer que a veces la cagamos.

Cierro aquí. Desde Libia deben estar bien decepcionados o bien matándose de la risa: la gente no puede creer que aquí haya un Gadafi tentando el poder, cuando allá tratan de deshacerse del suyo después de 40 años. ¿Realmente estamos como país tan atrasados respecto del Medio Oriente en términos políticos, solo porque un trío de idiotas no pueden concertar para mantener la democracia en este país?

Carajo, deberían escucharnos a nosotros y hablar entre ellos antes de jalar cada uno por su lado. Y lo peor es que Keiko empezó a hacerle ojitos a Ollanta hoy. Fue de terror. Si estos que proclaman servicio al país dejaran de lado su orgullo y sus diferencias, tal vez aún no estemos en la carretera camino al infierno.

Y ese SÍ es mi juicio.

Aquí un video extremo de como sería un Perú con Ollanta como presidente. Cortesía de la ventana indiscreta: